Colorantes Artificiales: Tartrazina (E102)


La tartrazina es un colorante artificial ampliamente utilizado en la industria alimentaria. Pertenece a la familia de los colorantes azoicos (los que contienen el grupo azo (−N=N−). Se presenta en forma de polvo y es soluble en agua; haciéndose de color más amarillo en tanto más disuelta esté. Es incompatible con la lactosa y con el ácido ascórbico.

La tartrazina aumenta su potencial comercial porque además de los tonos amarillos-anaranjados, al ser mezclada con otros colorantes como el azul brillante (E133) o el verde S (E142) se obtienen diversas tonalidades verduscas.

La tartrazina ( en inglés tartrazine ) como colorante posee los códigos E102 ( Unión Europea ) y Amarillo 5 o Yellow 5 ( FDA-USA ), por lo que es posible identificar cuales alimentos, bebidas u otros productos contienen tartracina al revisar sus ingredientes en la etiqueta.

A pesar de que el uso de tartrazina está autorizado en más de sesenta países. La resolución 94/36/EC la prohibe parcialmente en la Unión Europea. La legislación estadounidense exige que se indique explícitamente la presencia de este colorante en la etiqueta de los productos para que el consumidor final tome la decisión de comprarlo o no.


Algunas personas son sensibles a la tartrazina y pueden presentar reacciones alérgicas y, aunque la susceptibilidad a presentar reacciones alérgicas es baja (1 de cada 10.000), aumenta entre las personas hipersensibles a la Aspirina (el 10% de ellas son alérgicas a la tartrazina). En España la ingesta diaria máxima de tartrazina es de 7,5 mg/kg de peso.

La tartrazina está relacionada con un gran porcentaje de los casos de síndrome de ADHD (hiperactividad) en niños, cuando ha sido utilizada en combinación con los benzoatos (E210-215). Sin embargo, estos estudios no han sido confirmados, y están severamente cuestionados. Asimismo, las personas asmáticas también pueden experimentar síntomas tras el consumo de este aditivo, ya que se sabe actúa como un agente liberador de histamina.

Los colorantes azoicos se han cuestionado reiteradamente, debido a que muchos colorantes de esta familia (no los autorizados para uso alimentario) han demostrado ser cancerígenos. Una diferencia fundamental es que los colorantes cancerígenos son poco polares, solubles en grasas, y atraviesan con cierta facilidad la barrera intestinal, incorporándose al organismo. En cambio, los colorantes autorizados, que son muy polares y solubles en agua, no se absorben.

Desde que en 1959 se describió por primera vez un cuadro de urticaria debido a la tartrazina se han relatado más casos de urticaria, lesiones purpúricas, y anafilaxia debidos a este y otros colorantes azoicos.

Si bien, se estableció que muchos de estos pacientes son aquellos que reaccionan alérgicamente por la utilización de aspirina (mientras ingieren tartrazina) el nivel de prevalencia de la urticaria por tartrazina se estima entre el 5 y el 10% de los pacientes.

En España es el colorante más utilizado para la preparación de paella, además está presente en refrescos, zumos, productos de pastelería, flanes, gelatinas, postres, galletas, derivados cárnicos (embutidos, salchichas), conservas, vegetales, helados y caramelos.

Por ello, es muy recomendable revisar las etiquetas de todo aquel alimento que pueda ser potencial portador de este colorante.
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